martes, 7 de diciembre de 2021

Noruega y Dinamarca, el oráculo europeo de la ómicron: “Es imposible detener su avance”

Una cena de empresa de Navidad en Oslo ha convertido a Dinamarca en el epicentro de ómicron en Europa. Hasta el momento se ha confirmado que la mitad de los asistentes al evento, a la que solo podían acceder empleados vacunados y con test negativo, han dado positivo por covid-19, incluyendo 12 contagiados con la nueva variante. Pero podrían ser más. “Estamos trabajando con la posibilidad muy alta de que al menos 60 personas se infectaron con la nueva variante durante la cena, lo que representaría el mayor foco de infección detectado hasta hoy fuera de Sudáfrica”, aseguró el doctor Peter Avistland, del Instituto Noruego de Salud Pública.

Por el momento, los contagiados no presentan signos de enfermedad grave; “pero esto podría deberse a la juventud de los infectados”, especificaba Avistland, en declaraciones a la cadena pública NRK. Todos los que estuvieron en la cena se han puesto en cuarentena a la espera de que las autoridades sanitarias terminen de analizar todas las muestras.

La cena, celebrada por la empresa de energía solar Enelec, tuvo lugar el pasado viernes 26 de noviembre en el restaurante Louise, situado en el centro de la capital noruega. El mismo día en que la Organización Mundial de la Salud advertía que la variante ómicron era “motivo de preocupación” y de que varios países europeos, entre ellos España, cerraran sus fronteras a los pasajeros provenientes de vuelos de países del sur del continente africano. Precisamente uno de los empleados había regresado unos días de un viaje de trabajo a Sudáfrica, lo que se asume que fue el origen del foco.

Vuelven las restricciones

Más allá de la cena navideña, durante el fin de semana también se han detectado dos nuevos casos de la variante ómicron en la costa oeste del país y cuatro casos más en el aeropuerto de Oslo, para un total de 17 casos confirmados de esta nueva variante en Noruega. Pero el país ya vivía momentos críticos de la pandemia antes de la llegada del virus mutado.

En la última semana, los números de infecciones se han disparado en el país escandinavo, sobrepasando los 4.000 nuevos casos este lunes y una tasa de infección de 432 casos por 100.000 habitantes en los últimos siete días, lo que representa el pico más alto desde el inicio de la pandemia. La preocupación crece en Noruega al mismo ritmo que aumentan las hospitalizaciones por covid-19 y se resienten los hospitales y centros de salud, donde alrededor de un 10% del personal se encuentra en cuarentena después de contraer el virus o de tener síntomas. “Estamos atravesando una situación muy difícil”, admitía la Ministra de Salud y Servicios Asistenciales, Ingvild Kjerkol.

Europa Press

El pasado jueves, el Gobierno de Jonas Gahr Stør anunció el retorno de las restricciones, que se habían levantado por completo desde el 25 de setiembre, para tratar de contener el avance de la epidemia. Las medidas que se han impuesto parecen haber hecho retroceder el país en el tiempo hasta a inicios de este año y las mascarillas vuelven a ser obligatorias en los interiores de bares, restaurantes, tiendas y transporte público han vuelto a ser obligatorias, además de ser recomendadas en espacios abiertos con aglomeraciones. Desde el Ministerio de Sanidad también se ha recomendado el teletrabajo y limitar el contacto social. Además, es obligatorio presentar una prueba negativa para entrar al país por cualquier frontera, terrestre, marítima y aérea, sin importar que las personas estén vacunadas con ambas dosis.

“Estamos preocupados”

Hasta ahora Noruega había sido puesta como ejemplo de buena gestión durante la pandemia, con una estrategia basada en realizar desde el principio un gran número de pruebas de detección para tener un mayor control de la infección. El país cuenta también con una tasa relativamente alta de vacunados, con el 71,5% de la población con la pauta completa y el 13,7% que ya ha recibido la tercera dosis de refuerzo. Los expertos esperaban un repunte de las infecciones con la llegada del invierno, pero la falta de información sobre la potencial letalidad de la nueva variante ha disparado las alarmas en el país.

“Aún es demasiado temprano para concluir si las vacunas tienen o no efecto con la nueva variante. Pero es evidente que estamos preocupados”, explica Nina Langeland, la profesora en enfermedades infecciosas en la Universidad de Bergen. “Sin duda en las próximas semanas veremos más restricciones en Noruega”, agrega convencida la investigadora.

A. Alamillos

“Es importante tener en cuenta las consecuencias sociales del virus para poder controlarlo”, apunta por su parte William Ryan Easterday, investigador en biociencias de la Universidad de Oslo. “Que la variante sea más infecciosa no significa que sea más peligrosa. Sin embargo, observando lo que pasó en Oslo tengo pocas dudas de que en unos meses será la predominante en Europa”, concluye.

Las virtudes del testeo

Mientras la pandemia se descontrola en Noruega, en la vecina Dinamarca las autoridades sanitarias admitían el viernes tener identificados 18 nuevos casos de ómicron, una cifra que se disparaba el domingo hasta los 183 casos. El incremento supone “un salto muy preocupante”, admitían las autoridades danesas. Según los expertos, el incremento de casos de ómicron en el país escandinavo es un reflejo de la velocidad en la que la variante se está extendiendo por el norte de Europa, pero también de la eficiencia de Dinamarca para detectar contagios.

La capacidad masiva para hacer test del país escandinavo - la semana pasada realizó una media de 200.000 PCR al día-, actúa como un sistema de alerta temprana de lo que pasará unas semanas después en el resto de Europa. A raíz de la identificación de los primeros casos con la nueva variante, los científicos daneses han adaptado las pruebas PCR para detectar la ómicron. Esto les ha permitido identificar que la mayoría de casos detectados hasta ahora tienen relación con un concierto del DJ Martin Jensen, celebrado en Aalborg el pasado 27 de noviembre, y con otra cena de Navidad celebrada en Viborg.

“Podemos frenar el avance de la nueva variante acelerando la vacunación, pero en algún momento ya va a ser imposible parar su avance”

Como Noruega, en la última semana Dinamarca también ha atravesado una nueva ola de récord de contagios desde el inicio de la pandemia, que superaron los 5.000 nuevos infectados al día y una tasa de 518 contagios por 100.000 habitantes en los últimos siete días.

Las restricciones y las mascarillas en el interior de comercios y del transporte público también han vuelto en Copenhague. A la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, le llovieron las críticas después de ser captada en un video comprando en una tienda de ropa del centro de la ciudad sin usar mascarilla. Dinamarca, con un 76% de la población vacunada con la pauta completa, puede significar un importante test para ver como reacciona la nueva variante ómicron a las vacunas en las próximas semanas. El país escandinavo desde el mes de octubre vacuna a los menores entre 5 y 11 años y el 16,5 % de la población ya ha recibido una tercera dosis de refuerzo.

Podemos frenar la nueva variante acelerando la vacunación”, asegura Troels Lillebæk, director del Statens Serum Institut. Pero en algún momento va a ser imposible detener su avance”, advierte.



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