lunes, 6 de diciembre de 2021

Este pueblo perdido de 50 habitantes tiene mejor internet que tú gracias a la fibra oscura

Entre Castroserracín, Navares de las Cuevas y Cerezo de Abajo no suman ni 200 habitantes. Son tres municipios de la zona norte de Segovia, una de tantos parajes que conjugan ese lugar conocido como España vacía. Con tres almas por cada kilómetro cuadrado, la densidad de población de la zona queda lejos del umbral de seis personas por km2 que la Unión Europea marca para considerar una región como "un desierto demográfico". Sin embargo, es probable que cuenten con una conexión más fiable y sobre todo más rápida que la que usted tenga contratada en su casa. La fibra óptica que pueden contratar estos vecinos desde hace unos meses ofrece una capacidad de 1 Gbps. Y eso es posible gracias a la "cabezonería", como él mismo confiesa, de Emilio Utrilla, un ingeniero informático que se instaló allí hace una década y ha hecho lo que no quieren ejecutar las grandes operadoras de telefonía: llevar internet de alta velocidad a los lugares menos poblados de nuestro país, con el pretexto de que no salen las cuentas.

Michael Mcloughlin

Porque este servicio no lo presta ni Orange, ni Vodafone ni Telefónica. Lo presta Nordesnet, que bien podría bautizarse como una teleco rural, creada por el propio Emilio y otros vecinos de la zona como una asociación sin ánimo de lucro. Ellos se definen como "una hacendera digital". En resumen, que quien quiere, bien sea un particular, el ayuntamiento o un negocio, apoquina para el despliegue de su municipio. "Ahora prestamos servicio a 40 personas", cuenta Emilio Utrilla, que explica que están empezando el despliegue en otros tres pueblos de la zona.

"Esto empezó a moverse hace casi cinco años y lo hemos conseguido poner en marcha ahora", aclara este vecino de Castroserracín, a donde llegó en 2011. Este ingeniero intentó tener una buena conexión de varias formas desde que llegó. "Empecé creando una red wifi compartiendo los datos de mi móvil. Pero daba igual. Tampoco me servía un módem portátil. Todo era muy inestable y muy ineficaz", recuerda. Lo probó también con el satélite, una opción que se suele dar a los que viven en lugares remotos. "Aquello tenía tanta latencia y producía tal retraso que, cuando intentaba gestionar algún equipo de forma remota, se acumulaban latencias y se producía un desfase tremendo entre lo que estaba haciendo y lo que veía en pantalla, lo que hacía imposible trabajar. Tuve que dejarlo y derivar los clientes, porque no había posibilidad de hacerlo así".

La gota que colmó el vaso fue el cierre de Iberbanda, una compañía que fue durante muchos años la que proporcionó internet a amplias zonas rurales de España con tecnología wimax. Telefónica la adquirió a mediados de la pasada década y en 2017 decidió echar la persiana al considerar que no era necesario tener dos infraestructuras encendidas en paralelo. "Los clientes del pueblo por aquel entonces estaban contentos con Iberbanda porque, aunque la velocidad era menor de lo que yo necesitaba, la latencia no era mala y la latencia estable. Sin embargo, cuando se iba a cerrar les ofrecieron una opción de internet por telefonía móvil, que muchos habíamos comprobado en nuestras carnes que no funcionaba. Encima les subieron el precio", recuerda Emilio.

Aquello le empujó a estudiar diferentes opciones. La primera vía que valoró fue utilizar la propia wimax, una tecnología que por aquel entonces ya daba señales de estar obsoleta. "También se tanteó la opción del LTE, pero al estar las bandas licenciadas y tener tan poca población era poco menos que imposible hacerlo", añade.

La solución: fibra oscura

Entonces, ¿cómo es posible que un grupo autoorganizado de vecinos logre lo que no llevan a cabo empresas que ganan millones de euros cada ejercicio? El secreto para que este internet de pata negra llegue a Castroserracín, Navares de las Cuevas y Cerezo de Abajo es lo que se denomina como fibra oscura. Fue en una edición de la feria Presura, un encuentro sobre despoblación y reto demográfico, donde conoció a los responsables de Guifi.net, una fundación sin ánimo de lucro que lleva trabajando en garantizar la conectividad de la España vaciada, que fueron los que le presentaron esta posibilidad, desconocida a día de hoy para muchos. "Hasta entonces, yo pensaba que traer fibra hasta aquí era imposible".

"La fibra normal utiliza impulsos de luz para transmitir la información. Cuando está desplegada y no está en funcionamiento, se le llama así", explica Jose Antonio Morán, profesor del Grado de Ingeniería de Tecnologías y Servicios de Telecomunicación de la UOC. "Es posible encontrarla en prácticamente cualquier infraestructura que haya requerido algún tipo de canalización", explica.

Torretas de alta tensión. (EFE)Torretas de alta tensión. (EFE) Torretas de alta tensión. (EFE)

En el caso de Nordesnet, ellos se apoyaron en la infraestructura de una línea de alta tensión, propiedad de Red Eléctrica Española, para obrar el mentado milagro. La conexión ultrarrápida 'bebe' de la fibra óptica que discurre por el interior de los cables de alta tensión. "El origen de esta instalación de telecomunicaciones es la capacidad que necesitamos de saber lo que pasa en el sistema eléctrico en cada momento", explica Antonio Calvo Roy, director de Sostenibilidad de REE.

"Nuestra principal función, además de construirlo, diseñarlo y planificarlo, es la operación del sistema eléctrico. Es decir, saber en todo momento qué demanda y qué oferta hay para que no le falte la luz a nadie y para eso hace falta muchísima información. Y muchísima información son 240.000 referencias cada ocho segundos y por eso se optó por un alma de fibra óptica en el cable de tierra", añade este directivo, que recuerda que el 50% de las zonas rurales de nuestro país no tienen conexiones de más de 100 Mbps y que hay un 13% que apenas goza de 30 Mbps. "Es algo básico. Hay que garantizar esa igualdad digital que permita acceder a trámites y servicios públicos a distancia o estudiar y teletrabajar remotamente para ayudar al desarrollo y recuperación de estas zonas".

Los dueños de la fibra oscura

Precisamente, REE es el mayor tenedor y operador de esta tecnología en España. Lo hace a través de Reintel, una filial que gestiona y mantiene más de 52.000 kilómetros de fibra óptica entre los que hay desplegados entre la red de transporte eléctrico así como la red ferroviaria. Otros nombres importantes son Lyntia, un operador neutro que en 2019 se convirtió en el segundo actor del mercado tras adquirir los derechos de explotación de Iberdrola; Correos, o Xarxa Oberta. "La fibra en sí tiene un coste barato, así que estas empresas suelen tirar estos cables, que, además, al ser cables de plástico aguantan bien el paso del tiempo, pensando en aprovecharlos en el futuro", agrega Moran, que ve una importante posibilidad de hacer negocio con ella. "Hay que pensar que lo más caro a la hora de llevar la fibra óptica a diferentes lugares son las canalizaciones, hay que levantar mucho suelo y abrir muchas zanjas. Muchas empresas, como las eléctricas, también lo tienen que hacer y aprovechan".

Hay varios usos, según este experto, que se le puede dar a estos pares de fibra apagados. El primero, en casos como el de Nordesnet, "facilitar" que una buena conexión a internet llegue a puntos donde difícilmente las operadoras estén interesadas, a excepción de que reciban enormes subvenciones públicas que les cuadren los cálculos de llevar su red a lugares tan remotos y despoblados.

"Otros de los que pueden recurrir a ellas son empresas, como los bancos, que por su negocio quieran tener sus sedes interconectadas, disfrutando de una privacidad adicional y mayor velocidad. Alquilarían estos paquetes, montarían sus 'data centers' y ya disfrutarían de esa conexión", afirma. La tercera, aunque en España no ha sido necesario "por la robustez de la infraestructura de fibra óptica existente", es que, en momentos en que la red principal corriese riesgo de saturarse o caerse, se podría recurrir a ella para aliviar o solventar estos problemas.

¿Cómo se ilumina la fibra oscura?

"Nosotros nos ocupamos, principalmente, de poner en contacto a las partes y de vehicular los aspectos técnicos para cómo llevarlo a cabo", explica Miguel Ángel Irigoyen, director de Operaciones de Guifi.net, un actor fundamental en este proyecto. "La pregunta cuando haces algo así es cómo llegar a un punto neutro de interconexión que le dé acceso a internet. En el caso de Castroserracín, Navares de las Cuevas y Cerezo de Abajo, lo más cercano era Madrid y ahí vimos que lo más fácil era utilizar los cables de alta tensión de Red Eléctrica para montar este proyecto piloto".

Para iluminar un cable de fibra óptica oscura hay que llevarlo a un punto donde se conecte con otras redes, puntos conocidos como centros de datos neutrales. En este caso, lo hicieron en uno de Equinix, una de las empresas instaladas en la capital. Pero también hay que actuar en el otro extremo. "Tras cerrar el alquiler de un par de fibras a un precio razonable, lo que hicimos es bajar ese cable hasta una cabecera que diseñamos y construimos previamente. Una vez está conectada, se empieza a distribuir a los hogares en forma de árbol", explica Irigoyen.

Michael Mcloughlin

Al precio de la ciudad

"Nuestro objetivo es llevar Nordesnet a un punto de que pueda sostener tres o cuatro puestos de trabajo. Ahora lo estamos haciendo por amor al arte y por entusiasmo", explica Emilio. A día de hoy, dan servicio a más de 40 usuarios, esperan cerrar el año con 50 o 60 y se marca el objetivo de 150 o 200 para finales de 2022. Para llegar a esas cifras ya están ejecutando el despliegue en tres nuevas poblaciones, Cedillo, Vertimuel y Grajera. "Se hace con una combinación de tecnologías. Primero, damos servicio con radio enlace y, cuando terminamos ya las obras, se les lleva el cable de fibra hasta casa", explica el presidente de Nordesnet. "En ese momento es cuando podemos ofrecerles 1 Gbps de velocidad, que es lo realmente rompedor", puntualiza.

Carretes de fibra óptica. (Reuters)Carretes de fibra óptica. (Reuters) Carretes de fibra óptica. (Reuters)

Para un vecino que quiera disfrutar de estas velocidades, la tarifa es de 39,95 euros al mes. Tienen una segunda cuota pensada para "vacaciones y fines de semana", de menor coste y que permite gestionar la domótica todo el año para controlar remotamente sistemas de vigilancia u otros aparatos conectados. Los que se quieren unir al proyecto como mecenas aportan 1.500 euros a la fundación y disfrutan de una cuota de 19,95 euros al mes y el 'router' en propiedad. "Son tarifas pensadas para cubrir los costes del alquiler que hay que pagar a Red Eléctrica y por estar en el punto de intercambio de Equinix", aclara Emilio. "Lo mejor es que tenemos la capacidad ya para poner velocidades de 10 Gbps sin que eso suponga un precio mucho mayor. Sin embargo, por ahora, hemos decidido que no, porque no tenemos equipos en casa que gestionen esas cifras".



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