viernes, 31 de diciembre de 2021

"España debió administrar mucho antes y a mucha más gente la tercera dosis"

Fernando Rodríguez Artalejo tiene grabados a fuego los últimos meses de 2014. Le tocó algo inesperado, ponerse al frente de la gestión de la que, en aquel momento, se consideró la mayor crisis sanitaria de los últimos años: el brote del ébola. Formó parte del comité científico creado por Soraya Sáenz de Santamaría, vicepresidenta del Gobierno, y le tocó hacer en varias ocasiones de Fernando Simón: comparecer ante una atónita opinión pública para explicar lo que estaba sucediendo. "Lo viví de forma muy, muy intensa. El ébola era radicalmente distinto al covid, era una enfermedad muy grave pero muy poco transmisible, había muy pocos casos. Más que un problema de salud pública, fue un problema de percepción de riesgos por parte de la población", explica en una entrevista con El Confidencial. Siete años después, ahora vive desde la barrera otra crisis sanitaria que deja el ébola a la altura de mera anécdota.

Médico epidemiólogo y catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Artalejo, igual que en 2014, ha sido requerido para asesorar a Sanidad y a varias CCAA en la gestión de la pandemia. Por eso declina con mucha mano izquierda evaluar la gestión del Gobierno de la sexta ola. "Formo parte del equipo científico que ha nombrado el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud precisamente para evaluar la gestión de la pandemia. Somos solo cuatro personas. No sería correcto", se disculpa con una sonrisa. Sin embargo, sí analiza la situación actual con ojo crítico, sobre todo en el frente de las vacunas. "A toro pasado es muy fácil decirlo, pero se debió actuar antes con las terceras dosis".

José Pichel

PREGUNTA. ¿Cómo lee la situación de la pandemia ahora mismo? ¿Le preocupa?

RESPUESTA. Es una situación muchísimo mejor que durante la primera ola, y mejor que en la tercera ola. Ahora estamos infinitamente mejor, el impacto tanto en la salud de los ciudadanos como en la economía es mucho menor. Otra cuestión es que es una ola atípica y tiene peculiaridades en el manejo. Es preocupante, hay que gestionarla, pero diría que no es particularmente grave.

P. ¿Cree que estamos cerca de alcanzar el pico y que, una vez suceda, ya habremos pasado la sexta ola y todo comenzará a volver a la normalidad?

R. Es difícil saber cuán lejos estamos de alcanzar el pico. Se hacen muchos modelos matemáticos, pero todos tienen limitaciones. Varios de ellos dicen que faltan 2-3 semanas para alcanzarlo. Cuanto más altos estamos en la ola, más cerca estamos del pico, aunque solo sea porque los susceptibles de contagiarse, ya sea por la vacunación o por la inmunidad natural, van disminuyendo. Lo que hay que ver es cómo de rápido descenderán los contagios. Las oleadas con picos explosivos y muy altos, en general, tienden a caer más deprisa, pero es difícil saberlo. Puede que la experiencia de Sudáfrica no sea aplicable directamente a España porque allí han reducido mucho las medidas de aislamiento, eso disminuye los incentivos a reportar el número de infectados. Podemos concluir que la curva descenderá rápido, pero realmente no lo sabemos.

Fernando Rodríguez Artalejo, en sus comparecencias en el Palacio de la Moncloa en 2014 durante la crisis del ébola. (EFE/Kiko Huesca)Fernando Rodríguez Artalejo, en sus comparecencias en el Palacio de la Moncloa en 2014 durante la crisis del ébola. (EFE/Kiko Huesca) Fernando Rodríguez Artalejo, en sus comparecencias en el Palacio de la Moncloa en 2014 durante la crisis del ébola. (EFE/Kiko Huesca)

P. El Gobierno y algunas CCAA están apostándolo todo a la vacunación, esta vez no se están tomando medidas tan estrictas. Sánchez hablaba esta semana de combinar salud pública, salud mental y economía, pero más bien parece una no-gestión, esperar a que la situación mejore por sí misma sin tomar medidas drásticas. ¿Qué le parece?

R. No comparto la percepción de no-gestión de la pandemia. La regla de oro en esta oleada es acelerar la vacunación y, sobre todo, acelerar las dosis de refuerzo. Y mientras esto, que sabemos que es eficaz, tenga efecto, hay que acompañarlo de medidas de contención no farmacológicas. Estas medidas se están tomando tanto por el Gobierno del Estado, como mantener mascarillas en interiores y extenderla a exteriores, aunque esto último tiene muy poca eficacia, como por las CCAA. La cuestión es que no está claro cómo de intensas deben ser las medidas no farmacológicas y también que ha habido una mayor heterogeneidad de medidas respecto a otras oleadas.

P. ¿Es entonces el mejor momento para no tomar medidas? Israel se está planteando abrir las puertas al virus y dejar que se produzca un contagio masivo, lo mismo que hizo UK al comienzo de la pandemia, aunque luego tuvo que dar marcha atrás. La situación ahora es radicalmente diferente, ¿tendría sentido ahora algo como lo que plantea Israel?

R. La situación de Israel es peculiar porque ya ha administrado la tercera dosis a prácticamente toda la población. Además, a pesar de que ahora tiene muchos contagios, prácticamente todos son leves. Los niveles de hospitalización por ómicron son muy bajos. En este contexto específico de Israel, de alta protección de vacunas acompañado de alta levedad de la enfermedad, puede tener sentido tratarla como una enfermedad respiratoria leve como muchas otras que hay. Conceptualmente es razonable. Lo único que diría es que quizá deberían ser todavía un poco prudentes. Esperar algo más a ver cómo evolucionan los casos de ómicron durante unas semanas, no vaya a ser que al final no sea tan leve como parece.

P. ¿Estamos cerca de poder considerar el covid un virus respiratorio leve?

R. Aún es prematuro. Es cierto que, sea por la vacuna o por las características del virus, la gravedad de los casos es menor. Pero también es cierto que estamos viendo cómo en algunas CCAA, como Cataluña, tienen el 40% de las camas UCI ocupadas por covid y hay seis o siete CCAA con más de un 20%. Está ocurriendo que la mayor transmisión de ómicron está compensando su menor gravedad. ¿En qué acaba todo esto? No lo sabremos hasta que no lleguemos al pico de la ola.

Vacunación en Israel. (Reuters)Vacunación en Israel. (Reuters) Vacunación en Israel. (Reuters)

P. El Gobierno ha decidido no exigir cuarentena a los vacunados que son contactos estrechos: eso aumenta mucho el riesgo de transmisión. ¿Tiene sentido esta medida?

R. Creo que el debate no es tanto cuarentena frente a no cuarentena, sino cuarentena frente a medidas de protección reforzada, que son las que se han adoptado. Te permiten hacer actividades básicas como ir al trabajo, pero hay que hacerlas de forma extremadamente cuidadosa. Este es el debate, si es necesario tener a la gente aislada en casa sin salir, cuando sabemos que hay cientos de miles de contactos estrechos vacunados cada día, que esto tiene un enorme impacto sobre la vida económica y sobre la vida personal de la gente, y que, además, como no podemos rastrear a todos esos contactos, tampoco tenemos garantías de que estas cuarentenas se vayan a cumplir bien. Frente a la cuarentena estricta, hay esta medida intermedia que implica un poco más de riesgo, pero que puede cumplirse mejor por la población y tiene muchos beneficios sociales. En la gestión de todo problema de salud pública, hay que tener en cuenta muchos factores.

P. ¿Está de acuerdo con la reducción de los aislamientos de positivos a siete días?

R. Creo que es una medida razonable. Indudablemente, incluye más riesgo que tener aislada a la gente 10 días, pero estos aislamientos de 10 días son enormemente disruptivos para las familias, para la economía y la vida social en general. Sí sería útil que antes de levantar el aislamiento se haga una prueba de antígenos, y si es negativo, esa persona es con mucha probabilidad no infectante, y puede reincorporarse a la vida social sin problema.

P. Pero esos test no se van a pedir.

R. No se va a exigir, pero puede recomendarse, y es razonable que mucha gente lo haga. De hecho, en Reino Unido tienen este planteamiento.

P. Cada país está tomando una decisión diferente respecto a la reducción del número de días de aislamiento. Se habla de equilibrio entre economía y salud, ¿pero no es la ciencia la que debería seguir mandando?

R. La ciencia no tiene una respuesta definitiva a todas las cuestiones que se deben tener claras para decidir. Hay incertidumbres sobre cuál es el periodo de transmisibilidad de las personas infectadas con ómicron si están vacunadas o no. No hay respuesta segura. Además, hay variaciones individuales en el periodo en el que uno es transmisible. Establecer cualquier límite temporal, sea de cinco, siete, 10 o incluso 14 días, dejará siempre a gente fuera con capacidad de infectar. La ciencia no tiene que tomar decisiones, no estamos legitimados para ello. Para eso están los representantes que hemos elegido, y ellos son los que más experiencia tienen a la hora de integrar todos los elementos: la ciencia, los recursos disponibles, las necesidades de la población, sus valores, etc. Entre estos valores está la fatiga pandémica, lo que la gente quiere o lo que va a cumplir o no.

(Reuters)(Reuters) (Reuters)

P. Era inevitable que ómicron llegará a España, pero ¿se podría haber hecho algo diferente para evitar la explosión de casos?

R. Hay algo muy, muy claro que se podría haber hecho diferente, y es administrar terceras dosis mucho antes y a mucha más gente. La experiencia de Israel y de algunos datos preliminares que sugerían una pérdida de inmunidad paulatina de las vacunas implicaba que acelerar las terceras dosis se podría haber hecho aplicando el principio de precaución. Hacer esto, sin embargo, no siempre es fácil. Tienes que tomar medidas de administrar terceras dosis en un contexto en el que no toda la población española está vacunada, no había evidencia definitiva de que las vacunas dejaran de ser eficaces, hay un altísimo coste económico y logístico, etc. Sin embargo, la experiencia de Israel ha sido muy favorable. Incluso en Reino Unido han soportado tasas altísimas de contagios manteniendo el impacto sobre hospitalizaciones y UCI controlado, gracias a las terceras dosis. A toro pasado es muy fácil decirlo, pero aplicar el principio de precaución sobre la marcha no es nada fácil.

P. Hay otros puntos más estructurales. Seguimos sin recursos suficientes en atención primaria, sin rastreadores... ¿Si se hubieran hecho los deberes en atención primaria, ¿la situación ahora sería diferente?

R. Es inevitable que en una oleada tan grande la atención primaria de España y cualquier otro país esté desbordada. No hay recursos posibles que puedan evitar esto. Por más autopistas que se construyan, si todo el mundo quiere salir el mismo día y a la misma hora del trabajo o de vacaciones, se van a producir atascos. Es cierto, sin embargo, que si hubiera sido fortalecida, la presión hubiera sido menor, el problema es que no es tan fácil multiplicar el número de profesionales en atención primaria. Lo que sí se está haciendo con éxito relativo es descargar a atención primaria de varias tareas que pueden realizarse en otro sitio o que no son prioritarias. Por ejemplo, que no haya que confirmar las pruebas de antígenos positivos con una PCR pretende descargar a atención primaria. También que se hayan abierto unidades de refuerzo para hacer pruebas diagnóstico. O que los contactos estrechos no tengan que hacerse pruebas diagnósticas. Queda descargarla de la tramitación de bajas laborales, que tiene un enorme impacto en el día a día de los sanitarios.

P. Es imposible reforzar la atención primaria en plena ola, pero tampoco se han destinado los recursos necesarios fuera de los picos de la pandemia.

R. Todo el mundo está de acuerdo desde hace tiempo en que hay que aumentar la inversión en atención primaria. Era necesario antes y después de la pandemia, pero tampoco creo que haya un acuerdo exacto sobre cuánto es lo que hay que invertir en reforzar. Está claro que hay que invertir, pero cuánto, cómo, para qué tareas, con qué formación,, etc. Sobre esto se habla mucho pero no hay consenso de nada. Ahora Sanidad ha iniciado la Estrategia Nacional para fortalecer la Atención Primaria, vamos a ver qué sale de ahí.

Fernando Rodríguez Artalejo. Fernando Rodríguez Artalejo. Fernando Rodríguez Artalejo.

P. ¿Como se explica que tras casi dos años de pandemia se vuelva a decidir poner mascarillas en el exterior independientemente de la distancia entre personas?

R. Todos estamos de acuerdo en que es una medida de efectividad muy limitada. También es cierto que tiene muy bajo coste social, no hay ningún sector económico que se oponga. Es una medida con poca resistencia social y escaso coste.

P. ¿Eso no es maquillaje político?

R. No, es apostar por algo que tenga menos coste económico y menos impacto social. Sirve de muy poco, pero también tiene muy poco coste. La lucha contra la pandemia implica adoptar capas adicionales de protección. Hay capas más eficaces que otras, esto es una minicapa. Ha habido mucha gente que ha manifestado su rechazo a la propuesta, pero no ha habido sectores económicos, sociales o sindicales que se hayan opuesto. No perjudica a nadie.

P. ¿Qué criterios técnicos se tendrían que valorar para decidir si reabrir o no los colegios el 10 de enero?

R. Creo que hay un criterio general, y es que estamos en una fase de la pandemia en la que, aunque hay muchos contagios, la inmensa mayoría de casos son más leves. Y esto también se está confirmando para los niños. Hay que intentar volver a la escuela, manteniendo todas las precauciones que conocemos, y ver cómo funciona. Sabemos que el riesgo para los niños es mínimo y si lo hacemos bien, es posible que se puedan mantener abiertas muchas aulas. Esto será mejor que posponer la reapertura de clases desde el inicio.

Trabajadores del colegio Arteagabeitia, en Barakaldo. (EFE)Trabajadores del colegio Arteagabeitia, en Barakaldo. (EFE) Trabajadores del colegio Arteagabeitia, en Barakaldo. (EFE)

P. Algunos virólogos defienden que los test de antígenos han ayudado a expander los contagios en lugar de frenarlos: se usan mal y son poco fiables.

R. Para nada. Los test de antígenos son una capa más de protección, y lo hemos podido ver claramente en las cenas y comidas de Navidad. Si uno mantiene las medidas de protección adecuadas, ventilación, un poco de distancia, mascarillas y le añades otra capa, los test de antígenos, si eres negativo, lo normal es que aunque estés infectado no seas infectante. Juegan un papel clave en la gestión de la pandemia.

P. ¿El siguiente gran paso debería ser vacunar a los niños menores de cinco años si se demuestra que las vacunas son seguras y efectivas?

R. Claramente. Es cierto que la relación beneficio-riesgo en los niños no es tan clara como en los adultos, pero si son seguras, algunos beneficios producirán: reducirán la transmisión y los niños podrán estar más tiempo en las escuelas sin que se cierren, y reducirán algo la transmisión en los adultos. Ojalá se puedan conseguir pronto en niños menores de cinco años las mismas evidencias que hay para niños entre cinco y 12 años.

Una enfermera ofrece caramelos a un niño tras administrarle la vacuna contra el covid. (EFE)Una enfermera ofrece caramelos a un niño tras administrarle la vacuna contra el covid. (EFE) Una enfermera ofrece caramelos a un niño tras administrarle la vacuna contra el covid. (EFE)

P. ¿A qué ciclo de vacunas contra el covid cree que acabaremos llegando? ¿Una vacuna anual? ¿Dos?

R. Nadie lo sabe. De entrada, no sabemos cuál es la duración de la inmunidad que proporciona la tercera dosis. Tampoco sabemos cómo irá evolucionando el virus, si se debilitará progresivamente o no. Además, sabemos que las vacunas de refuerzo son más eficaces cuando más se distancian entre sí. No se puede descartar que haya que dar vacunas de refuerzo más separadas, no como hasta ahora.

P. Algunos virólogos defienden que ómicron es el comienzo del fin de la pandemia, la transformación del virus, ahora sí, en una gripe más. ¿Hay suficiente evidencia para afirmar esto?

R. Es una teoría que tiene sentido. Son argumentos sensatos y creíbles que alimentan la esperanza, pero habrá que ver si se confirman o no. Ahora mismo se quedan en eso, argumentos que alimentan la esperanza.



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