lunes, 6 de diciembre de 2021

Amazon está ayudando a investigar cómo resolver el cambio climático con aerosoles

Rociar la estratosfera con aerosoles para evitar que la radiación solar incida en la Tierra es una de las técnicas con la que la geoingeniería promete enfriar el planeta de manera inmediata. Su implementación, además, es relativamente barata, por lo que la tentación de usarla para acabar con el problema climático de un plumazo es grande. A pesar de que se desconocen las consecuencias reales de su aplicación, algunos científicos ya han advertido que usar este tipo de técnicas podría ser tan catastrófico para el planeta como la propia crisis climática. Amazon —una compañía cuya huella de carbono creció un 19% el pasado año— ha puesto sus superordenadores al servicio de los investigadores para ayudarles a entender mejor qué sucedería si en algún momento se llegase a aplicar.

Jesús Díaz

La geoingeniería, o ingeniería climática, es una opción que se lleva considerando entre la comunidad científica desde que se empezara a hablar del cambio climático. Y para muchos de los investigadores sigue siendo una potencial solución de emergencia para reducir drásticamente la temperatura del planeta si no se consiguen los objetivos marcados por otros medios.

Una de las técnicas de la geoingeniería consiste en rociar con aerosoles (fundamentalmente sulfatos) la estratosfera para que parte de la radiación que llega del Sol rebote y vuelva al espacio. Esto, según los cálculos de los científicos, bajaría la temperatura de nuestro planeta de manera casi inmediata. Además es barato porque no hace falta aplicar esos aerosoles por toda la estratosfera. Los propios vientos estratosféricos se encargan de repartir las partículas alrededor del planeta entero relativamente rápido.

Según un estudio de 2018 publicado por la Universidad de Harvard, el coste de llevar a cabo esta técnica no superaría los 2.000 millones de dólares (unos 1.768 millones de euros) al año durante los primeros 15 años de implantación. Aunque otras estimaciones suben esa cifra hasta los 10.000 millones de dólares (unos 8.839 millones de euros).

Calcular los efectos con los superordenadores de Amazon

Los mismos investigadores reconocen que todavía necesitamos hacer mucha investigación que nos ayude a aclarar del todo los efectos de la geoingeniería. Para hacerlo sin utilizar estas técnicas en el mundo real, hacen falta modelos matemáticos muy complejos que necesitan el enorme poder computacional de los superordenadores para llevarlos a cabo.

Omar Kardoudi

Aunque ya empieza a haber opciones más baratas en el mercado, el coste de montar uno de estos ordenadores superpotentes desde cero ronda los cinco millones de euros sin contar el coste de mantenimiento. Para los investigadores, usar los superordenadores de Amazon no solo es mucho más barato que comprar uno nuevo, sino que les permite tener esos modelos en la nube y que la comunidad científica internacional pueda acceder a ellos desde cualquier parte del mundo.

Según cuenta Gizmodo, Amazon ha cedido el enorme poder computacional de los superordenadores de su Amazon Web Service (AWS) para correr hasta 30 modelos predictivos diferentes. Este proyecto, que lleva por nombre Programa de Patrocinio de Datos Abiertos, también cuenta con la colaboración de la ONG SilverLining, que está financiando investigaciones sobre el uso de la geoingeniería para el control de la radiación solar.

"Nuestra colaboración con la Iniciativa de Investigación Climática Segura de SilverLining ayuda a hacer frente a la urgente necesidad de infraestructura para apoyar y avanzar en la investigación climática", afirma un portavoz de Amazon en declaraciones a Gizmodo. "Alojar los conjuntos de datos resultantes en el Programa de Patrocinio de Datos Abiertos de AWS abrirá una nueva y poderosa vía para acelerar la investigación sobre el clima y democratizar el acceso a herramientas e información que ayudarán a proteger nuestro planeta".

Jesús Díaz

AWS, asegura Gizmodo, se está utilizando para modelar el periodo comprendido entre 2035 y 2070 utilizando el Community Earth System Model Version 2 y el Whole Atmosphere Community Climate Model del NCAR (el Centro Nacional de Investigación Atmosférica de los EE.UU.), ambos considerados entre los mejores modelos climáticos del mundo. Aunque el propio NCAR ya tiene un superordenador para ejecutar estos modelos que figura entre los 100 más rápidos de la lista Top500.

"Los modelos climáticos consumen una enorme cantidad de tiempo de la CPU", afirma Douglas MacMartin, experto en clima de la Universidad de Cornell que ha trabajado con SilverLining. "Suelen funcionar en miles de núcleos de ordenador al mismo tiempo. Cada uno de ellos divide la atmósfera en todo tipo de pequeños trozos diferentes. Pero el sistema de Amazon, tal y como está configurado actualmente, no tiene tantos núcleos disponibles, por lo que ha supuesto un poco más de esfuerzo".

Los peligros de la geoingeniería

Kate Ricke, una científica del clima que estudia la interacción entre la geoingeniería, el comportamiento humano y la economía en la Universidad California San DIego, en EE.UU. concedió recientemente una entrevista a Wired —de la que nos hicimos eco aquí— donde habla de algunos de los potenciales peligros de esta tecnología.

Por un lado, dice, aunque la capa de aerosoles podría mantener la radiación controlada, eliminarla puede crear cambios meteorológicos que afecten a los patrones de lluvia. Esto podría provocar sequías en algunas partes del mundo, como la desaparición del monzón asiático, e inundaciones en otros lugares.

Además, asegura, la geoingeniería no acabaría con la acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera —aunque hay otras técnicas de geoingeniería que sirven para atraparlo— y esto podría provocar muchos otros efectos como la acidificación de los océanos. Aparte, si dejamos de rociar la estratosfera con los aerosoles, las temperaturas volverían a subir inmediatamente con efectos catastróficos.

Omar Kardoudi

También existe entre algunos científicos la idea de que hay un riesgo moral en fomentar este tipo de tecnología porque podría llevar a la gente a pensar que la reducción de emisiones no es urgente. Muchos acusan a Amazon de apoyar la geoingeniería para poder seguir usando combustibles fósiles en el transporte de sus miles de millones de envíos por todo el mundo. Según la propia compañía, el año pasado emitieron 60,64 millones de toneladas métricas de CO2, el equivalente de quemar 140 millones de barriles de petróleo. La huella de carbono de Amazon no ha parado de aumentar cada año desde 2018, año en el que empezó a revelar sus datos de emisiones. Aunque el portavoz de Amazon asegura que el papel de su compañía en esta investigación “no está relacionado con la geoingeniería".

Pero el riesgo más importante según Ricke es que el bajo coste de la geoingeniería y nuestra más que probable imposibilidad de alcanzar los objetivos de reducción de temperatura, pueden hacer que alguien se vea tentado de aplicarla, aunque sea unilateralmente. Ese alguien tendrá que ser un país rico, o, como comenta Gizmodo, un multimillonario como Bezos que esté dispuesto a aguantar las presiones de los gobiernos y las consecuentes sanciones.

Jesús Díaz

“Los impactos del cambio climático parecen ser tan perturbadores que no veo cómo una solución tan poco costosa no sea implementada por alguien”, advierte Ricke. “No hay nada más en el mundo que pueda enfriar el planeta tan rápidamente. Incluso si empezáramos a descarbonizar rápidamente y a eliminar el CO2 de la atmósfera, los resultados se verían al cabo de una década. Mientras que si bloqueamos la luz solar, la respuesta climática comienza de inmediato”.

Según Ricke, solo podemos adelantarnos y acelerar el ritmo de las investigaciones para esclarecer cuanto antes las consecuencias de la geoingeniería en nuestro planeta. Amazon, curiosamente, podría ser clave para que lo consigamos.



PUBLICADO EN Tecnología https://ift.tt/32SVWM4
via IFTTT

No hay comentarios.:

Publicar un comentario