domingo, 28 de noviembre de 2021

"Si la UE quiere seguir siendo relevante en el mundo del futuro, tiene que mirar al sur"

Este 28 de noviembre es el primer día del Mediterráneo. En esta cuenca que separa a tres continentes viven más de 480 millones de personas y se concentra el 20% del comercio mundial, pero es también una de las fronteras más desiguales del mundo, la de una orilla norte desarrollada y próspera económicamente y una orilla sur lastrada por la pobreza o la inestabilidad política; un abismo demográfico entre una población cada vez más envejecida y una orilla sur con un mercado de trabajo que no es capaz de absorver miles de jóvenes al año. El Mediterráneo es también cada vez más un caldo caliente víctima del cambio climático y la contaminación de los países ribereños.

La Unión por el Mediterráneo (UpM), foro de los 27 estados miembros de la Unión Europea y 15 del Norte de África y Oriente Medio, ha elegido la fecha del 25º el aniversario del Proceso de Barcelona, iniciativa española germen de la organización, para celebrar este "espacio de valores compartidos" entre ambas orillas con todavía "muchísimo potencial", en palabras de Nasser Kamel, el secretario general de la organización, fundada en 2008 por iniciativa del entonces presidente francés Nicolás Sarkozy. La UpM reunirá el 29 de noviembre en Barcelona a los ministros de Exteriores de los 42 estados miembros y al Alto Representante de la Unión Europea, Josep Borrell.

El Confidencial charla con Nasser Kamel (El Cairo, 62 años), secretario general de la Unión por el Mediterráneo, que señala la importancia que sigue manteniendo el Mediterráneo dentro del tablero geopolítico global y cómo es también pieza clave de las aspiraciones para convertirse en un poder global de la Unión Europea. En el Mediterráneo se dirime, según Kamel, el futuro del papel de la UE en cuanto a su soberanía estratégica industrial, energética en el mundo de la revolución verde y demográfica.

El Secretario General de la Unión Por el Mediterráneo, Nasser Kamel (EFE/ Ángel Díaz)El Secretario General de la Unión Por el Mediterráneo, Nasser Kamel (EFE/ Ángel Díaz) El Secretario General de la Unión Por el Mediterráneo, Nasser Kamel (EFE/ Ángel Díaz)

PREGUNTA. El Mediterráneo ha sido históricamente un centro geopolítico, pero en los últimos años el peso del tablero geopolítico se está moviendo hacia otros mares, hacia Asia y sobre todo China...

RESPUESTA. Seamos honestos. Hace 15 años, cuando [el expresidente de Estados Unidos, Barack] Obama fue elegido, habló de ‘pivotar hacia Asia’, y que tendría que reorientar sus prioridades a Asia. Pero, ¿cambió eso el interés de Estados Unidos hacia lo que estaba pasando en Oriente Medio y el Norte de África, la Orilla sur del Mediterráneo? No. Sí, el sudeste asiático, China, India… son poderes en crecimiento, pero eso no ha reducido de ninguna manera la importancia del Mediterráneo. El 20% del comercio global pasa a través de esta área muy pequeña, uno de los mares más pequeños del mundo. Y tiene un tremendo potencial: el sur del Mediterráneo podría producir 100 veces las necesidades de Europa en términos de energía. No estoy diciendo 10 o 20, sino 100. Directa o también en hidrógeno verde. El potencial es enorme.

Por mucho que Asia está ganando importancia, Europa, con una población menguante, importantes sectores de la economía no serán capaces de mantenerse en pie a menos que algunas de sus cadenas de suministros, y esta pandemia nos ha demostrado que la sobredependencia de cadenas de suministros que estén a miles de kilómetros… Es momento de que Europa mire al Mediterráneo sur y que trate de integrarlo en sus cadenas de suministro. No digo que la globalización debería acabarse, pero incluso ecológicamente hablando, es mejor producir más cercano a casa. También desde un punto de vista económico y geográfico, ¿no es mejor ser autosuficiente en un espacio confinado que comparte los mismos valores mediterráneos y el mismo espacio? Deberíamos hacer más en el Mediterráneo para ser capaces de enfrentarnos a un mundo dominado por gigantes en los próximos 20 o 30 años.

Paloma Almoguera. Singapur

No podemos decir que la zona no represente una prioridad para la UE. Diría que hay espacio para mejorar, no enfocarse solo en las crisis del día a día, sino trabajando en el largo plazo lidiando con las causas subyacentes como el desarrollo sostenible, o una mayor integración regional.

P. Pero el Mediterráneo es también escenario de conflictos y tensiones. En el este tenemos a Grecia y Turquía, ahora la tensión entre Marruecos y Argelia, el propio Marruecos con España…

R. Desde la Unión del Mediterráneo estamos más enfocados en la cooperación sectorial, en temas de cambio climático, integración económica, inversiones comerciales, empoderamiento de la mujer… El empoderamiento de las mujeres no solo es un tema ético y de derechos humanos, sino de desarrollo. El PIB de algunos de nuestros países podería doblarse en los próximos años si las mujeres estuvieran completamente integradas socioeconómicamente y se utiliza completamente su potencial en nuestras sociedades.

En estos sectores, me atrevería a decir, estos países parecen dejar sus conflictos de puertas a fuera. Sí, algunos de los estados miembros [de la UpM] tienen problemas entre ellos, pero al final el sentido común es seguir trabajando en liberalizar el comercio, seguir trabajando en programas comunes...

P. ... En la línea con lo que comentó la exministra de Exteriores Arancha González Laya [en el cargo cuando España relanzó en 2020 la Unión por el Mediterráneo, después de años de hibernación], que decía que la UpM "no es un espacio para resolver conflictos", ¿ha abandonado la Unión por el Mediterráneo esa vocación de solucionar temas también políticos para centrarse en temas más 'blandos' como sociales o de cambio climático?

R. No nos estamos alejando de las promesas del proceso de Barcelona, que era sobre la coprosperidad y crear un área de paz y cooperación. Y no seremos capaces de crear este tipo de área próspera sin enfrentarnos a los retos subyacentes, que son el desarrollo económico, o también el clima, que es importante porque estamos en una situación especialmente difícil [en el Mediterráneo] pero también es una oportunidad, porque puede abrir una completamente nueva economía. Si no nos ponemos al día con la próxima ola de tecnología [para la economía climática] no seremos capaces de competir en el mundo. Cuando trabajamos en empleos, en integración económica, en intercambios comerciales [entre Europa y el sur-este del Mediterráneo] son temas políticos. Son los cimientos para crear esa región euromediterránea más pacífica. Todo es político, no sólo lidiar con los conflictos.

P. Da la sensación que la UE siempre mira a la orilla sur del Mediterráneo bajo el prisma de la migración. ¿Es ese el gran problema entre la orilla norte y la sur?

R. Diría que la migración está siempre en las portadas de los medios de comunicación europeos. Pero cuando miramos a la UE desde 1995, pero especialmente en los últimos 10-15 años de la política europea con el vecindario sur, con la cantidad de recursos desplegados en la región, el plan de inversiones detrás, el esfuerzo del Banco Europeo de Inversiones… No diría que la UE se centra solo en la emigración, pero la emigración es ciertamente uno de los temas centrales, desgraciadamente porque es un elemento muy sensible en términos de opinión pública en la orilla norte del Mediterráneo.

No hay consenso ni dentro de la UE en cuanto a la migración. Algunos países, como España por ejemplo, tienen un buen enfoque, un enfoque muy humanitario y liberal. Y otros no. Desde nuestro punto de vista, de la UpM, migración no es sobre lidiar con los flujos migratorios ni gestionar la migración con un enfoque de seguritización. Es lidiar con las causas raíz de la migración: cambio climático es uno de ellos, la disparidad en cuanto al desarrollo económico, el desequilibrio demográfico entre el norte y el sur… Cuando tienes 37 millones nuevas entradas al mercado de trabajo en los países del Mediterráneo en los próximos años, y cuando tienes una población decreciente o envejecida en el norte… Y sí, todo esto suena alarmante, pero hay ideas para lidiar con cada uno de estos retos.

"Si Europa quiere realmente ser un jugador en el mundo, creo que debe fomentar un enfoque mucho más fuerte de desarrollo económico en el vecindario del sur del Mediterráneo"

Creo que las crisis [migratorias] que por ejemplo vemos en Polonia y Bielorrusia, o las que hemos visto en Grecia y España, debería convencer al liderazgo de la UE de que se necesita hacer más para acercar a la orilla sur del Mediterráneo más cerca de Europa, en términos de desarrollo económico e integración regional. No sólo para lidiar con la migración, porque en un mundo que va a ser dominado por grandes superpotencias económicas, el ascenso de China, de Norteamérica (refiriéndome a Estados Unidos, Canadá y México), India... España, con su menguante peso demográfico, no puede mantenerse en pie en este mundo. El tamaño importa, como diríamos. Si Europa quiere realmente ser un jugador en el mundo, creo que debe fomentar un enfoque mucho más fuerte de desarrollo económico no sólo con el vecindario del sur del Mediterráneo, sino también el vecindario este.

Ignacio Cembrero

P. Pero la inestabilidad en algunos de los países del Mediterráneo sur pueden hacer difícil este tipo de inversiones...

R. No realmente, de los 15 países del sur y este del Mediterráneo tienes solo uno o dos países donde la situación política es difícil, principalmente Libia…

P. Túnez justo ahora...

R. Túnez está atravesando una transición política, tienen un presidente electo y están atravesando un proceso que esperemos ayude a conseguir una transición hacia un Túnez más próspero en los próximos años. No diría que Túnez está en un momento de crisis, pero Libia sí lo es. E incluso en Libia, donde la situación se ha estado deteriorando en los últimos años, tenemos elecciones presidenciales y parlamentarias el próximo mes [el 24 de diciembre]. Por cierto, esto es un ejemplo de cómo Europa está comprometida con la región. El encuentro más importante sobre Libia de los últimos meses fue acogido por Francia, con Alemania, España, Italia, Reino Unido y ahora con Egipto, Argelia, Túnez… Macron, Merkel están desplegando sus armas para asegurarse de que la situación en Libia se resuelve y hay un proceso político hacia las elecciones, porque Libia es importante como parte de la región del Mediterráneo sur, por su prosperidad y seguridad. Así que, mirando al resto de países, tienes 15 países del sur-este Mediterráneo, de los que 13 o 14 están relativamente estables y avanzando en la buena dirección. Si miras al crecimiento del PIB, porcentualmente es incluso más grande que el de Europa.

A. Alamillos

P. En una entrevista que concedió a la cadena France 24, decía que al comienzo de la pandemia de coronavirus Europa había tenido "actitudes deplorables" con el Mediterráneo sur...

R. Creo que la cita debe ser puesta en contexto. Comparada con otras naciones desarrolladas, Europa ha sido más generosa que otras regiones. Europa ha hecho más en temas de solidaridad que otras naciones del mundo desarrollado. Pero no es suficiente, debería haber habido más. Vemos países que han alcanzado ya entre el 70-80%, y países en el sur que no superan el 20%, y en África subsahariana estamos hablando de cerca del 5%. Necesitamos hacer más y necesitamos hacerlo más cerca de casa, porque nuestra salud está interconectada, esta es una región donde hay un extenso movimiento de población, entre las dos orillas del Mediterráneo. No puedes proteger a un país europeo del covid si no proteges a sus vecinos del covid.

Alicia Alamillos

P. Durante nuestra conversación, ha mencionado un par de veces cómo el Mediterráneo es una de las grandes víctimas del cambio climático, que está calentándose muy rápidamente. ¿Cree que los europeos a veces no somos tan conscientes de lo cerca que está el cambio climático de nuestras costas, pensando en el Ártico, o el Amazonas, o el Sahel?

R. No, no lo creo. La situación en el Sahel es catastrófica, en términos de cambio climático y los flujos migragtorios que vemos viniendo de esta región en parte por las sequías. Y lo de Antártica es que tendrá un impacto en el resto del mundo. ¿Pero significa eso que los estados miembros no son conscientes de los retos regionales del cambio climático? Al contrario, acabamos de tener un encuentro hace menos de seis meses a nivel de ministros de Medio Ambiente, antes de [la COP26] en Glasgow. Nuestro grupo no está unificado en términos de desarrollo económico y nivel de emisiones, pero aun así fuimos capaces de hacer las concesiones y compromisos necesarios para alcanzar una dinámica proactiva, una visión ambiciosa. La mayoría de las inversiones del EIB (Banco Europeo de Inversiones) en la orilla sur son verdes, en renovables o desarrollo sostenible.



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