martes, 23 de noviembre de 2021

La NASA estrellará por primera vez una nave contra un asteroide para "defender" la Tierra

Una enorme roca de 10 kilómetros de diámetro acabó con el 75% de las especies que poblaban la Tierra hace 66 millones de años. Por apocalíptico que parezca, nadie puede asegurar que no vuelva a pasar, pero hay una buena noticia: a diferencia de los dinosaurios, la humanidad contará con los medios para desviar el impacto de un asteroide si la prueba que prepara la NASA a partir de este miércoles sale según lo esperado.

La nave espacial DART (Double Asteroid Redirection Test) será la primera en colisionar intencionadamente contra objetos celestes con el fin de cambiar su trayectoria. Lo hará contra el sistema binario de asteroides Didymos, formado por un cuerpo principal de 780 metros de ancho y un satélite de 160 metros que orbita a su alrededor. Se sitúan a 11 millones de kilómetros de la Tierra, con lo cual no suponen ninguna amenaza, y presentan las condiciones perfectas para permitir observaciones mediante telescopios terrestres y radares planetarios.

DART se lanzará a bordo de un cohete Falcon 9 de Space X —compañía del gurú tecnológico Elon Musk— desde la Base de la Fuerza Espacial Vandenberg, California, a las 7:21 (horario peninsular) del 24 de noviembre. Tras separarse del vehículo de lanzamiento, está previsto que intercepte la luna de Didymos, llamada Dimorphos, a finales de septiembre de 2022.

La idea es que la nave espacial choque contra Dimorphos a una velocidad aproximada de 6,6 kilómetros por segundo, con la ayuda de una cámara a bordo (llamada DRACO) y un sofisticado 'software' de navegación autónoma. La colisión cambiará en un 1% la velocidad de la luna en su órbita alrededor del cuerpo principal. Ello bastará para acortar el período orbital de la luna pequeña en varios minutos y dar por probada la efectividad del impacto cinético como técnica para cambiar la trayectoria de un asteroide. Este método es menos espectacular que volar el asteroide al estilo de la película 'Armageddon', pero es preferible porque los fragmentos de una explosión así podrían suponer un riesgo para el planeta.

La misión DART se come 330 millones de dólares del presupuesto anual de 23,3 mil millones con el que cuenta la agencia espacial estadounidense. También cuenta con apoyo de la Agencia Espacial Europea (ESA), que desplegará un pequeño satélite, el LICIACube (Light Italian Cubesat for Imaging of Asteroid), para tomar imágenes de los efectos del impacto; y emprenderá la misión Hera, mediante la que evaluará los restos de la colisión a finales de esta década.

Una amenaza difícil de predecir

Los científicos creen que no hay ningún asteroide conocido de más de 140 metros que pueda golpear la Tierra en lo que queda de siglo. No obstante, la incertidumbre es muy alta, puesto que hasta la fecha solo han conseguido localizar el 40% de estos cuerpos. La razón principal es que los sistemas de detección están limitados por la física: para encontrar un asteroide deben conjugarse una serie de condiciones de iluminación propicias y una distancia que permita la observación.

Los científicos solo han conseguido localizar el 40% de los grandes asteroides que pueden impactar contra la Tierra en los próximos años

Además, los asteroides pequeños, que suelen detectarse con apenas unas horas de antelación, también pueden causar destrucción a gran escala. Por ejemplo, la explosión de un meteorito de unos 20 metros de tamaño en la atmósfera, sobre la ciudad rusa de Cheliábinsk, en 2013, liberó una energía de 500 kilotones que provocó numerosos daños personales y materiales. Casi 1.500 personas resultaron heridas, de las cuales un centenar tuvieron que recibir atención hospitalaria.



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