domingo, 14 de noviembre de 2021

China está adelantando a EEUU en la tecnología militar que lo va a cambiar todo

Hace tan solo unos años, hablar de inteligencia artificial (IA) aplicada a la defensa podía sonar a ciencia ficción. Sin embargo, los avances en este campo van a una velocidad meteórica y cada día se consiguen logros espectaculares. Para Estados Unidos era una situación cómoda, confiados en su superior capacidad tecnológica frente a rivales como China. Esta falsa tranquilidad se les acaba de derrumbar como un castillo de naipes. Un demoledor informe publicado recientemente por el CSET (Centro de Seguridad y Tecnologías Emergentes, por sus siglas en inglés) ha hecho saltar todas las alarmas y no es para menos: China les está adelantando... copiando su propia tecnología.

El CSET, una organización vinculada a la Universidad de Georgetown, se dedica a realizar estudios en inteligencia artificial, robótica y biotecnología, sobre los que luego publica informes con una perspectiva académica, fruto de largos periodos de investigación. Uno de estos últimos documentos trata precisamente de los avances chinos en el campo de la inteligencia artificial, pero desde una óptica que ha causado un verdadero terremoto en el ámbito militar norteamericano, porque la conclusión es que China se está aprovechando de la tecnología norteamericana a su favor.

Juanjo Fernández

Bajo el título de 'Harnessed Lightning', el informe no deja lugar a muchas dudas. Tras evaluar y hacer un seguimiento a contratos chinos con empresas americanas que pudieran tener relación con actividad militar, se halló que 343 estaban vinculados con la inteligencia artificial. Se trata de acuerdos con compañías en los que, debido a las fisuras detectadas en el control de exportaciones de material sensible, el Ejército chino se estaría haciendo con tecnología punta en materia de IA.

En el fondo tampoco es nada nuevo. Algo parecido señalaba el Departamento de Defensa norteamericano (DOD) en su informe de este mismo año sobre desarrollos en aspectos de defensa y seguridad de las fuerzas armadas chinas. En este informe, sobre la situación en el año 2020, ya se alertaba del enorme interés del estamento militar chino en materia de tecnologías emergentes, entre ellas la IA. Un interés que no dudaban en calificar como “agresivo impulso de alto nivel para dominar las tecnologías avanzadas y convertirse en una superpotencia de innovación global”.

El ejército chino, cada vez más potente y avanzado. En la imagen, blindados ZBL-08. (Mil-ru)El ejército chino, cada vez más potente y avanzado. En la imagen, blindados ZBL-08. (Mil-ru) El ejército chino, cada vez más potente y avanzado. En la imagen, blindados ZBL-08. (Mil-ru)

El informe del DOD ya hablaba de que China se estaría haciendo con este tipo de tecnologías a base de contratos e inversiones en el extranjero, empresas conjuntas —donde los chinos pondrían el dinero— y, directamente, a base de espionaje industrial y tecnológico. En este informe se obviaba el pequeño detalle de que parte de esas artimañas, utilizadas para conseguir esa tan ansiada tecnología, se estaban realizando con las propias empresas norteamericanas.

Además de todo esto, el informe del CSET da unas cifras bastante preocupantes. Vienen a soportar una realidad de la que también alertaba el DOD y no es otra que la creciente importancia que los altos mandos militares chinos dan a la inteligencia artificial. Según sus analistas, casi el 2% de los contratos realizados para las fuerzas armadas chinas —que fueron adjudicados entre abril y noviembre de 2020— tienen alguna relación con la inteligencia artificial o sistemas autónomos.

Si lo anterior ya es preocupante, el nivel aumenta si tras este dato llega la cifra del dinero. Y es que la estimación de que el Ejército chino se está gastando más de 1.600 millones de dólares al año solo en IA es llamativa: es del orden de lo que invierte Estados Unidos en ese mismo capítulo. Ya no digamos si, acto seguido, el informe concluye que, de los 273 proveedores norteamericanos —la mayoría empresas privadas, pero también alguna estatal—, solo 22 de ellos tenían contratos sujetos al control de la exportación. Demoledor.

Juanjo Fernández

Por último, la nota ‘curiosa’ es el hecho de que mucha de esta tecnología no está llegando a manos del Gobierno chino ni de sus fuerzas armadas de manera directa. Se trata de contratos realizados por empresas privadas que, una vez obtenida la tecnología por los canales habituales, incluido el espionaje, venden al Gobierno el fruto de sus actividades a elevados precios. Un negocio redondo.

¿Qué persigue China?

La respuesta podría ser muy obvia. Buscan obtener una ventaja cualitativa sobre Estados Unidos, algo que consiga un desequilibrio que sería muy difícil de obtener mediante las armas convencionales. Una especie de 'game changer', es decir, ‘algo’ que consigue cambiar las reglas y otorga a su poseedor una ventaja que resulte decisiva para ganar la partida.

Los chinos no han dejado de buscar este elemento desequilibrador. No lo han conseguido en la tecnología de armas convencionales (de momento), pues sus aviones, buques, submarinos, carros de combate o misiles, mejoran día a día, son más fiables, más potentes, pero siguen estando un punto (o dos) por detrás del material americano. Esta desventaja les ha obligado a jugar la baza de la superioridad numérica y, también, la de utilizar sistemas que nieguen al enemigo sus posibles ventajas. Un ejemplo de esto último lo tenemos con los desarrollados y sobre el papel ‘impenetrables’ sistemas integrados de defensa antiaérea.

Dron chino UAV Wing-Loong II. (China.org.cn)Dron chino UAV Wing-Loong II. (China.org.cn) Dron chino UAV Wing-Loong II. (China.org.cn)

Han buscado este 'game changer' con el desarrollo de misiles hipersónicos, algo que es cierto que, de conseguirse, supondría un elemento diferenciador. Al menos hasta que la reacción de Estados Unidos, que llegaría más bien pronto que tarde, lograse su neutralización. Tras este tipo de armas han apostado por poner en manos de la IA la búsqueda de ese ansiado desequilibrio.

En principio, parece que el interés chino se centraría en tecnologías para vehículos autónomos, drones, UCAV, UGV o vehículos submarinos no tripulados. Algo que parece normal y reducido al ámbito militar, pero no cabe duda de que es tan solo el primer paso. Los intereses del gigante asiático no solo persiguen el desarrollo de esta IA con fines militares, sino también actividades en los ámbitos económico, social o de investigación de mercados. Son herramientas que muy bien pueden ser utilizadas como armas en una guerra híbrida y nada convencional. Nos referimos a aspectos ‘más militares’ como simulación, juegos de guerra, robótica, vehículos autónomos, etcétera; pero también a otros como tratamiento masivo de datos ('big data'), tecnología financiera, realidad aumentada y análisis de redes sociales.

¿Por qué es tan importante la IA?

El campo de batalla del futuro (o no tan futuro) va a ser muy diferente del que conocemos ahora, pero tampoco va a ser esa imagen futurista que el imaginario popular a veces plantea, donde todo serán drones, robots y vehículos no tripulados que son manejados por operadores encerrados en la seguridad de un búnker. Esa guerra será mucho más compleja y planteará una mezcla de aviones, helicópteros, buques, submarinos y blindados tripulados, desde donde se controlarán enjambres de vehículos controlados en remoto y que actuarán colaborativamente.

Va a ser un entorno muy difícil. Elementos como las comunicaciones van a ser claves y, por ello, el elemento humano va a seguir siendo imprescindible durante bastante tiempo, incluso puede que siempre. Pero la inteligencia artificial jugará un papel primordial, y aquel que consiga una ventaja tecnológica en este terreno obtendrá una superioridad sobre el enemigo. Este papel tan importante se basa en que, en ese escenario de guerra cada vez más complejo y sofisticado, se podrá controlar casi todo. Todo menos el tiempo.

La colaboración entre tropas y vehículos no tripulados va a más. (US Army)La colaboración entre tropas y vehículos no tripulados va a más. (US Army) La colaboración entre tropas y vehículos no tripulados va a más. (US Army)

El tiempo va a ser la clave. Todo va a suceder a mayor velocidad. Es una constante en la evolución militar desde el inicio de los tiempos, pero hasta ahora los sucesos ocurrían en unos ámbitos temporales que podían controlarse por quienes debían tomar las decisiones. Había tiempo para ello. Estos márgenes de tiempo se están reduciendo de una manera dramática y es aquí donde entra en juego la máquina inteligente que, debidamente parametrizada, deberá tomar todo tipo de decisiones en fracciones de segundo. Aquí está la verdadera clave.

Es, en el fondo, la gran ventaja que pueden obtener los norteamericanos (si no les copian antes) como con el desarrollo de ‘bombas inteligentes’ que comparten la información. El teatro de operaciones será tan cambiante que el valor de las decisiones tomadas de forma casi instantánea será incalculable. Este mismo ejemplo, aplicado al caso de los misiles hipersónicos o ataques de saturación, permitirá neutralizar estas amenazas realizando un análisis instantáneo de probabilidades, posibles objetivos, priorización de blancos, ataques selectivos y actualización permanente del escenario.

Juanjo Fernández

Esta inteligencia artificial, que no se refiere a vehículos que hacen la guerra por su cuenta, permitirá operar una red de elementos ofensivos y defensivos. Unos serán tripulados y otros no. Compartirán la información y esta se mantendrá disponible y actualizada para los elementos humanos que tomen las decisiones. Dichas decisiones serán interpretadas por las unidades no tripuladas y, de acuerdo con sus matrices de parametrización, tomarán las decisiones concretas.

En cualquier caso, en esta competición por la supremacía tecnológica que facilita esa ventaja, por mínima que sea, los norteamericanos no se pueden dormir en los laureles. China, aunque sea mediante artimañas de, digamos, ‘dudoso juego limpio’, está cada vez más cerca. Dispone de recursos económicos, voluntad política y capacidad industrial. La carrera va a ser disputada y no van a faltar codazos. Veremos quién cruza primero la meta.



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