martes, 5 de octubre de 2021

El iPhone 13 tiene lo mejor y lo peor de Apple y a pesar de todo se va a vender como churros

Apple decidió celebrar el décimo aniversario de su teléfono estrella con el lanzamiento del iPhone X. Además de un rediseño profundo, fue la primera vez que la versión básica de uno de sus modelos rompía la por aquel entonces pudorosa barrera de los 1.000 euros. Pero no fue lo único que sacó de la chistera. A sabiendas de que aquello era una inversión que ni muchos de los que quieren uno de sus 'smartphones' están dispuestos a hacer, acompañaron el lanzamiento con el iPhone 8, una opción más modesta.

En esa ocasión, aquella propuesta quedó eclipsada. Un año después, cuando apareció el Xs, retomaron la idea y de ahí nació el iPhone Xr. Un modelo de última generación más modesto, con recortes en la cámara o en la pantalla y con un diseño diferente a cambio de tener un precio más ajustado. La fórmula funcionó: ese terminal no solo fue el más vendido de su catálogo, fue el más vendido en toda la industria aquel año. El iPhone 11 repitió la jugada con idéntico resultado. El iPhone 12, aunque no fue tan contundente, fue el terminal más demandado de la anterior generación, ligeramente por delante del modelo Pro.

Ahora les toca al iPhone 13 y al iPhone 13 mini, con los que he pasado una semana larga. El reto es claro: repetir la jugada y convertirse en otro móvil de masas. El segundo modelo, el compacto, tiene además la tarea de levantar la tibia acogida que tuvo su predecesor por las dudas que generaba lo corta que resultaba su autonomía.

Michael Mcloughlin

A diferencia de lo que ocurre con los Pro, que llegue una nueva generación de estos terminales no jubila la anterior, sino que la rebaja, haciendo que muchos opten por comprar el modelo del año anterior. Y no son precisamente pocos. En algunos momentos del año, estamos hablando de que uno de cada cuatro o uno de cada cinco móviles (según datos de Counterpoint) que coloca la manzana pertenece a una generación anterior. Una tendencia impulsada por el hecho de que cada vez los saltos entre un modelo y otro son menores y que los componentes (y el 'software') son capaces de envejecer mejor. No en vano, el ciclo de renovación se sitúa ahora una media de tres o cuatro años.

A la hora de la verdad, es probable que el iPhone 13 genere muchas más preguntas en su posible comprador que los interrogantes que despiertan los iPhone Pro en quienes se inclinan por el pata negra de la familia. Porque este dispositivo está pensado para lo que está pensado: ofrecer la experiencia del iPhone a un coste más razonable y, por tanto, los que lo compran lo hacen pensando en ahorrarse un dinero, que ya se sabe que el bolsillo es el órgano más sensible del ser humano. ¿Merece la pena el iPhone 12 ahora que está rebajado? ¿Qué me pierdo por decir no al Pro? ¿El 13 o el 13 Mini? ¿Merece la pena jubilar mi iPhone 11 o mi iPhone Xr?

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